(RE)COLOCANDO LA CIUDAD: SACRALIZACIÓN DE LA MATERIALIDAD DEL EMIGRANTE. TORONTO 2011-2012

Este proyecto es un estudio de las diferentes comunidades de inmigrantes que viven en Toronto (caribeños, italianos y tamil) enfocado en la relación entre ellas y acotado en el espacio urbano de la ciudad. Forma parte de un amplio estudio coordinado por dos antropólogos de la Universidad de Toronto, Simon Coleman y Valentina Napolitano. Su principal patrocinador es el Instituto Jackman de Humanidades de Toronto, aunque también ha recibido financiación del Centro de Etnografía y de los Estudios Latinoamericanos de la Universidad.

Simon Coleman y Valentina Napolitano organización una conferencia internacional entre los dí­as 12 y 13 de abril dentro del seminario del Instituto Jackman de Humanidades. Entre los ponentes se encontraban especialistas en espacio urbano, inmigración y arquitectura llegados desde Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. En el mismo periodo también me invitaron a mí­ para organizar una exposición que tuviera lugar paralelamente al seminario.

El tema de la exposición fue el mismo que el de la conferencia, pero con una aproximación desde mi perspectiva. Las estrategias artísticas y antropológicas se complementarían para que el artista emergiera como un objeto de estudio en sí mismo. Mac Graham, un estudiante graduado en antropologí­a por Universidad de Toronto, y con experiencia trabajando con las comunidades religiosas de inmigrantes de Toronto, me ayudó a tener un puente entre las dos partes del evento.

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Mi trabajo es una aproximación humana, me atrevería a decir, basada en la convivencia de varias comunidades y sus respectivas ceremonias religiosas. Empecé a tomar parte en algunas celebraciones y continué haciéndolo para poder entender el modo de vida es estas personas y cómo se mueven por los espacios de la ciudad.

Mi obra fue el medio que tengo para compartir las experiencias vividas con estas comunidades y con la cual intenté simbolizar los contrastes entre ellas (sonido, características somáticas, religión, lengua materna), además de los puntos de unión en el uso y apropiación del espacio urbano. Por lo tanto, utilicé dos vías de expresión: arte visual (pinturas y dibujos) y trabajo sonoro.

En referencia al trabajo visual, utilicé aproximadamente 10 trabajos de gran formato, con la intención de expresar corporal y visualmente las experiencias de los miembros de cada comunidad.

En cuanto a las grabaciones, utilicé altavoces situados estratégicamente en algunos puntos de la exposición para reproducir los sonidos necesarios. Cada uno de ellos recreaba un ambiente sonoro relacionado con alguna de las comunidades e incorporó una mezcla de sonidos especí­ficos de las ceremonias religiosas, espacios urbanos y entrevistas individuales en inglés y otras lenguas. Las palabras no necesariamente daba información específica, sino más bien un sonido que, unido al resto de la grabación, fue capaz de proporcionar al espectador un flujo de energí­a. El volumen de cada altavoz será moderado y perfectamente audible en relación al trabajo artí­stico creado con cada comunidad.

Todos los sonidos confluyeron en un único trabajo sonoro en el espacio central de la exposición. En conjunto con las pinturas, envolvieron al visitante proporcionándole un sentido de armoní­a y contraste al mismo tiempo entre las intersecciones de las comunidades, creando un ambiente singular. Para la creación del trabajo sonoro conté con la inestimable ayuda del técnico de sonido italiano Andrea De Domenico.

También prepararé una breve introducción sobre el trabajo que proporcionó mayor información sobre las comunidades y parte de los contenidos de las entrevistas, donde intento subrayar su aspecto humano utilizando su propia experiencia. En este trabajo continué también con el tono humano y artístico de todo el seminario.